viernes, 20 de octubre de 2017

Olvido

El agua de mi estanque se encontraba ya en calma absoluta después de la tormenta, podía escucharme a mi misma y mi respiración y el latir de mi corazón cual cascada, mi sangre rauda y acaudalada llenando mi cuerpo de vida y era feliz, aquél suplicio que un día viviera que un día hubiera hecho mis ojos llover, había acabado.

Me encontraba pues, llena de libertad, llena de mi.

Tan, pero tan vacía de ti.

De pronto vuelves casi como un fantasma en mis recuerdos y una palabra tuya es para mí como un golpe seco y tengo miedo.

Se me olvidó que te había olvidado y vuelven aquellas noches con los ojos bien abiertos, con las manos vacías tratando de llenar mi soledad con mis memorias, tratando de sentir tu piel en el siniestro obscuro de la noche, un obscuro tan denso que casi se puede partir como paté.

Se me olvidó que te había olvidado y se me olvidó como volverte a olvidar.