sábado, 16 de junio de 2012

De morir...

En la profunda obscuridad de una noche lluviosa, solo la luna y alguna luz de rayo iluminaba la temblorosa silueta de Anyel que llevaba mas de cuatro días llorando sin parar. Habian mas de 30 mensajes de voz en el teléfono que se había rehusado a responder, había perdido la cuenta de las llamadas perdidas y mensajes de texto sin leer en su movil, pero para que?, que caso tenía hablarlo si no había nada que pudiera darle una solucion? y con que cara iva a contarle a la gente, que preocupada trataba de localizarle, que una vez mas la había dejado y esta vez en definitivo.

Ella siempre enamorada, el siempre frio, cada palabra que cruzaban era como una fuerte espina clavada en su espina dorsal, parecia que todo lo que ella hacia y decia estaba simplemente mal, y aunque no siempre había sido asi, el amor que se tenian aparentaba estar al borde del suicidio desde ya hacia varios meses. De vez en cuando cruzar un te quiero o sexo casual que creaban una pantalla de felicidad que se iva esfumando con el tiempo mientras sus trilladas ausencias se hacian constumbre.

Casi no podian dialogar sin terminar en pleito y siempre sedienta de amor terminaba por reducirse a nada y aceptar los insultos que se habían ido adjudicando a su debil persona. En un par de ocaciones se habia intentado defender, pero eso solo desembocaba en gritos e interrogatorios que ya estaba mas que cansada de enfrentar. Lidiar con Hugo se había hecho una tarea casi imposible y cuando ya porfin se armaba de valor para terminar por lo sano, había una chispa que parecía volver a encender sus ya marchitas ganas de luchar.

Sobraban los pretextos para librarse de su cariño, el siempre indiferente, y ella por demás obsesiva, trataba de controlar sus emociones con tal de no pelear. Pero esta vez, esta vez era diferente, parecia que un nuevo obstaculo de femenina apariencia se había posado entre ellos dos, un bache que ella tontamente estaba dispuesta a escalar e increiblemente, el que decidió que ya no más, fue el mismo monstruo que algún día le habló de amor.

Anyel se encontraba tocando fondo, cuando su burbuja de perfección que siempre se habia encargado de remenadar ante cada fisura, por fin había terminado de desquebrajarse y desganada se limitó a autolesionarse con los pedazos de sueños que ahora imposibles y deshechos yacian en el suelo de su habitacion. Una idea había estado rondando su mente desde aquel día, y esque siempre había pensado que vivir por vivir no es vivir, y esque cuando la vida se ha encargado de vaciar todas tus espectativas y te aprendes a dedicar a resignarte y sobrevivir, lo mejor es no vacilar y optar por morir.

Aunque Anyel trataba de ser fuerte en su soledad, ya había demasiado por si misma, y armandose de valor se decidió a partir... ...ya no continuará....

No hay comentarios:

Publicar un comentario