Te vas como un suspiro y yo que sin ti olvide como respirar no me hallo ni en el mar...
Tontamente creí que eras arena blanca, que aún con las huellas profundas marcadas, un vaso de agua borraría tu pasar. Me di cuenta muy tarde que eres cemento fresco y piel, que después de seco queda la huella por siempre, que después de sano, queda eterna una cicatriz.
Y poder asegurar que te echo de menos y me echo de menos a mi misma aún más, a quien solía ser cuando rondabas las manecillas de mi día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario