Y lentamente te conviertes en lo que fue y ya no es, te marchas de mis pupilas y de mis oídos y de mi voz y de mis manos, pero no de mi cabeza, pero no de mi pecho, pero no de los miles de recuerdos que vívidos y lúcidos se devoran mi cerebro.
Te encuentras en cada calle y callejón, en cada amanecer y atardecer, te consumes en el sol y te ahogas en mis lágrimas, te evaporas en mis suspiros te nublas en mis recuerdos.
Hombre de incansable lucha, de mirada dura y de voz de agresión, que vas a hacer ahora que me has dejado, que voy a hacer ahora que te corrí, que haremos tan así tan separados y llenos el uno del otro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario